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¿Un viaje a España sin salir de la CDMX? Así se vivió el festival gastronómico que reunió a los mejores chefs del mundo

  • Foto del escritor: Diego Gil
    Diego Gil
  • hace 57 minutos
  • 2 Min. de lectura

El pasado 13 de mayo, el Ex Convento de San Hipólito se transformó en una embajada del sabor. Olvídate de los eventos aburridos de corbata; la segunda edición de Spain Fusion México demostró que la alta cocina también se puede disfrutar con buena vibra, música y copas de vino que no querías que se terminaran. Más de 600 personas nos reunimos en el centro de la capital para comprobar por qué la comida española sigue siendo una de las favoritas de todos.


El verdadero dilema: ¿Romesco o mole?


La jornada arrancó fuerte con Paco Pérez, un chef que colecciona estrellas Michelin como si fueran estampitas de un álbum. Presentó una ponencia llamada "Territorio y Transferencia: Basado en romesco... mole". Aunque la idea de cruzar dos titanes de las salsas suena increíble en el papel, a veces nos preguntamos si es necesario complicar tanto algo que ya es perfecto por separado. Aún así, ver a un genio experimentar en vivo siempre es un espectáculo visual que te deja con ganas de experimentar en tu propia cocina.

Vinos blancos que rompen esquemas y tintos con mucha personalidad

Si pensabas que el vino español era solo para ocasiones formales, Fernando Mora llegó para cambiar esa idea. El Master of Wine guió una cata de seis etiquetas de blancos que se sintieron frescos y modernos, perfectos para las tardes calurosas de la ciudad. Más tarde, regresó al escenario para explicar el lenguaje de los tintos. Lo mejor de estas sesiones es que no necesitas ser un experto con lenguaje técnico para disfrutar y entender los matices de una buena uva.


La magia de los cigarrales y el secreto del oro líquido


Desde Toledo, Iván Cerdeño nos transportó a los cigarrales, esas fincas históricas a las orillas del río Tajo. Su propuesta de cocina tradicional con un giro contemporáneo fue de lo más aplaudido. Después llegó el turno de Paco Roncero y Alonso Fernández, quienes armaron una cata de aceites de oliva virgen extra de Andalucía. La lección del día fue clara: el aceite no es solo para cocinar, es un ingrediente con tanta complejidad que puede cambiar por completo el rumbo de cualquier platillo.


El toque emocional y el gran cierre culinario


El broche de oro en los fogones lo puso Carolina Álvarez, una chef con raíces mexicanas que lidera un restaurante con dos estrellas Michelin en Valencia. Su showcooking se centró en el lenguaje emocional de la cocina. Ver cómo conecta sus orígenes con técnicas europeas es una muestra de que la gastronomía no tiene fronteras. El evento cerró con una cena exclusiva donde los chefs sirvieron un menú que incluyó desde un arroz meloso hasta propuestas arriesgadas como remolacha con ajo negro. Al final, este festival dejó claro que conectar a través de una buena mesa siempre será el mejor plan.

 
 
 

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