El secreto mejor guardado de Monterey: por qué ocho décadas de Honda en la pista nos tienen hablando a todos
- Diego Gil
- hace 2 horas
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Si creías que Monterey Car Week era solo para ver autos millonarios estacionados sobre el pasto luciendo impecables, la verdad es que te estás perdiendo de la mitad de la película. Este año el evento californiano decidió ponerse nostálgico con el automovilismo japonés, y Honda aprovechó el reflector para llevarse prácticamente toda la atención.
El pretexto perfecto para sacar las joyas del garage
No es ningún secreto que hoy en día cualquier marca presume de tener genética de carreras, pero lo de la firma japonesa ya roza lo obsesivo. Cumplir ocho décadas en el motor no ocurre todos los días, y en lugar de armar un coctel aburrido con discursos ejecutivos, prefirieron encender los motores de más de veinte máquinas históricas que han ganado prácticamente en todo lo que corre sobre asfalto, tierra o circuitos urbanos.
Lo que de verdad vale la pena ver en cuatro ruedas
Para los que nos gusta sentir el rugido de un motor de verdad y no solo ver pantallas gigantes, hay varias sorpresas rodando en la pista de Laguna Seca. Destaca el Williams Honda FW11 de 1986, una auténtica bestia V6 turbo con la que ganaron en la Fórmula 1 hace cuatro décadas, justo al lado del monoplaza que conducirá el equipo Aston Martin para la temporada 2026.
Tampoco podíamos dejar pasar los monoplazas de IndyCar que marcaron a más de una generación, como el auto de Alex Zanardi rindiendo homenaje a ese adelantamiento legendario en el Corkscrew, o el monoplaza con el que Alex Palou conquistó Indianápolis. Sí, es mucha nostalgia junta, pero se agradece que los pongan a dar vueltas de demostración en lugar de dejarlos guardados bajo un plástico tomando polvo.
Dos ruedas, mucho ruido y cero pretensiones
La parte más interesante de este despliegue no está solo en los coches. Si te gustan las motocicletas, ver alineadas la RC213V actual de MotoGP junto a la mítica RC211V con motor V5 que manejaba Nicky Hayden te hace recordar cuando las carreras se sentían un poco más puras y menos calculadas por computadoras. Además, trajeron desde la CRF450 RALLY que dominó el Dakar hasta aquel curioso microcoche N600 con el que se aventuraron a correr la Baja 1000 en los años setenta con apenas 35 caballos de fuerza. Una locura total que demuestra que antes se competía más con ganas que con presupuestos infinitos.




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